1.15.2013

sobre la legibilidad del mundo

Recorrer una exposición requiere de la lectura como estrategia para interpretar el sentido de ella, generalmente este sentido es propuesto por el curador quién proyecta un camino y un dialogo entre las piezas. Esto no siempre se logra con la misma eficacia, depende de muchas cuestiones: el espacio, el curador, el montaje, los nodos de interpretación que se cruzan entre obra y obra, los dispositivos educativos, las herramientas de comunicación y un sinfín de reflejos que varían según la sensibilidad de cada espectador, que a su vez dependerá del bagaje de conocimiento sobre el tema que cada uno posea. 
El hilo de Ariadna. Lectores/navegantes comisariada por Francisco Jarauta, se propone desde el estudio y el análisis del laberinto, como espacio para explorar y transitar conectado con la luz de la sabiduría. La selección de obras de diferentes épocas y diferentes estudiosos, así como los dispositivos didácticos, demuestran la clara intención del comisario: salir del laberinto, dar luz a la “opacidad del mundo” en palabras de Borges.
El concepto de lectura/lector se articula desde el mito del hilo de Ariadna para referirnos al instrumento de que nos valemos para encontrar el camino que conduce a solucionar un problema complicado. Como se indica sobre el espectador en el nombre de la muestra “lector/navegante”, es un usuario que traza un recorrido cuya articulación-sintaxis, se define a partir de la interacción como actitud para un cambio de escenario de la cultura, del lenguaje y de la comunicación que se ha dado en la actualidad.

El espacio plantea un sistema modular “laberinto por el que transitar, explorar, descubrir y aprender”, señala un texto en el inicio refiriéndose al laberinto del que logra escapar Teseo, junto otro texto de Borges que advierte que "el hilo se ha perdido; el laberinto se ha perdido también. Ahora ni siquiera sabemos si nos rodea un laberinto, un secreto cosmos, o un caos azaroso". En esta línea de datos y citas a referentes a la literatura, aparece dibujada en uno de los muros una rayuela en alusión a la novela de Cortázar en la que los personajes están signados por la búsqueda de "un centro", tal vez de su propio laberinto, y que puede abordarse desde varios métodos de lectura.
En la primera sala dialogan las obras de Jaume Plensa, desde una cortina que reproduce una cita literaria mediante letras de hierro; una estructura también de letras que escenifica al héroe antes de entrar en el laberinto y tres dibujos sobre la figura mitológica de Érebo, dios que personifica la oscuridad y la sombra como estadios del conocimiento. En esta misma sala un fragmento de la película La mirada de Ulises del cineasta griego Theo Angelopoulos, inspirada en la Odisea, da valor a la importancia del extravío.
Atravesando varias versiones del laberinto en diferentes formatos, como pasadizos y planos, desembocamos en la obra de Robert Morris, un proyecto llamado Laberinto de Pontevedra, realizado en la periferia de esta ciudad, es el registro y la actividad procesual del proyecto que se presenta como el final de un largo camino de estudios sobre el laberinto. Siguiendo el hilo, nos encontramos con la espiral que asciende: una torre en cartón y madera de Robert Smithson, proyecto de la obra que abrió el espacio de la naturaleza y la interacción con ella desde el arte en múltiples lecturas, junto a una proyección en video sobre la intervención final el ícono del Land Art el Spiral Jetty.

Desde la idea del navegante en la comunicación actual la obra de Daniel G. Andújar, una instalación donde se puede visitar y revisar el archivo de documentos de internet sobre las transformaciones geopolíticas e ideológicas desde la caída del muro de Berlín al atentado de las Torres gemelas de Nueva York, obra que esta haciendo reflexión sobre las nuevas posibilidades de lecto-escritura. En esta línea de cuestionamiento de la ontología del texto, el trabajo de archivo también lo abordan Antoni Muntadas en The File Room, y la instalación Index de Charles Sandison dos propuestas que se enriquecen desde la idea del archivo.
Al igual que estas últimas obras que apelan a la interacción, a la programación, y que se van construyendo con el paso del tiempo, la muestra además propone una serie de herramientas expandidas del espacio expositivo, las cuales a modo de bola de nieve crecen y se reprograman desde la interacción de los usuarios en un Twitwall y un Twitexquis con una serie de hastags en la red social Tweeter, donde se podrá ir construyendo un cadáver exquisito, en relación clara con uno de lineamientos de la exposición: el navegante en el espacio digital.

Esta es una exposición capaz de atraer a diversos espectadores, pero más aún a los aficionados a la lectura, ya que reúne artistas muy diversos en cuanto a tiempo y disciplina, entre ellos además de las obras mencionadas continúan en el recorrido del laberinto piezas de Gema Álava y Josué Moreno, Rosó Cusó, Adolph Gottlieb, Ramon Llull, Josué Moreno, Santiago Ramón y Cajal, Charles Sandison, e Imogen Stidworthy.
Una propuesta interesante y bien lograda que se presenta entre la amplia y diversa programación en torno a la lectura, organizada por la recientemente inaugurada Casa del Lector/Centro Internacional para la Investigación, el Desarrollo y la Innovación de la Lectura, un proyecto de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez.

Magdalena Dávila

EL HILO DE ARIADNA. LECTORES/
NAVEGANTES
Hasta el 17 de marzo
CASA DEL LECTOR- MATADERO MADRID

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