1.23.2013

Una invención muy concreta.


La invención concreta. Colección Patricia Phelps de Cisneros

Fechas: 23 de enero – 16 de septiembre de 2013
Comisarios: Gabriel Pérez-Barreiro y Manuel Borja-Villel.
Organizan: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y Fundación Cisneros / Colección Patricia Phelps de Cisneros.


La exposición “La invención concreta”, comisariada a dúo entre Gabriel Pérez Barreiro, director de la colección Patricia Phelps de Cisneros, y Manuel Borja Villel, director del Museo Reina Sofía, trae por primera vez a España obras de artistas latinoamericanos de la abstracción hasta ahora no expuestos. Entre las casi doscientas obras, que van desde la pintura a la instalación o la obra gráfica, se encuentran las piezas de creadores tan conocidos como Lygia Clark, Gyula Kosice, Cildo Meireles, Helio Oiticica o Lygia Pape, entre otros.

Se trata de una gran muestra con un discurso curatorial organizando en torno a cinco grandes ejes que se distribuyen a lo largo de las salas de la exposición, y encaminan el recorrido del público: geometría, diálogo, ilusión, universalismo y vibración. Estos han sido los cinco temas en torno a los cuales se han seleccionado las obras de estos artistas, ya sea por su preferencia por la abstracción fomentando la participación del visitante (como los “Bichos” de  Lygia Clark) o generando una desubicación espacial a través de efectos ópticos (como las obras de Jesús Soto).

La colección de Patricia Phelps de Cisneros, iniciada hace más de treinta años, tiene como base una clara preferencia por el arte abstracto latinoamericano, que se muestra en el Reina Sofía con gran amplitud cronológica abarcando de los años 30 a los 70.
Además de la propia exposición y sus cinco ejes principales, el recorrido comienza con una sala a modo de índice que recoge un resumen de todo lo que se muestra a lo largo del recorrido, y se completa con sucesivas salas unipersonales que contienen la obra de distintos artistas que o bien no están adscritos a ninguno de estos temas centrales o bien comparten características con varios de ellos, como es el caso de  Alejandro Otero con sus característicos “colorritmos”, juego lingüístico que aúna color y ritmo; la sala de Gego (Gertrud Goldschmidt), con una fuerte poética personal o la de Willys de Castro, que hace obras a medio camino entre escultura y pintura y trata de convertir a los objetos en piezas activas en su percepción.
Las salas que forman el conjunto de la muestra, especialmente las cinco centrales, incluyen también obras de artistas europeos que influyeron en la creación de los latinoamericanos, y así es posible encontrar a Mondrian junto a Lygia Clark o a Pol Bury entre los vibracionistas.
A mitad del recorrido una pequeña sala interactiva nos permite consultar el catálogo y otras obras de referencia, y presenta varios iPads para uso del público, que incluyen una aplicación especial de la muestra y permite conocer más profundamente los trabajos y trayectorias de los artistas que forman parte de la misma. La importancia de los soportes digitales es reiterada por los comisarios, invitando a todos a entrar en la web específica de “La invención concreta” y donde uno puede crear otro recorrido curatorial con las obras de la exposición organizadas bajo un criterio personal.

Sin negar la gran labor del comisariado y la organización museológica de la muestra, es cierto que se siente en todo el recorrido el sello personal que la propia Patricia le ha dado a su colección, siendo toda la exposición una abstracción muy concreta que sin embargo deja fuera artistas de Cuba o Colombia, pareciendo que este movimiento no hubiera sido importante en estos países, obras que paradójicamente sí pudieron verse en la exposición celebrada el pasado año 2011 en la Fundación Juan March, “La América Fría”.
“La invención concreta” viene además para quedarse: podrá visitarse hasta mediados de Septiembre, siendo sin duda la más longeva de las muestras del Museo Reina Sofía este año, y esto es un dato interesante si tenemos en cuenta las últimas noticias sobre grandes instituciones, que pliegan su calendario para grandes coleccionistas ante el incierto futuro de las mermadas ayudas que ya reciben. Así que no puede resultar extraño saber que la recién creada Fundación Nacional Centro de Arte Reina Sofía tenga como patrona a la propia Patricia Phelps de Cisneros, y que esta exposición sea también una de las muchas sobre el arte latinoamericano que el director del museo ha organizado desde su llegada, siendo más que evidente, aunque quizá excesivo, el gusto por esta tendencia.
Necesario conocer todo lo que ocurre en otros lugares más allá del eurocentrismo al que la historia del arte canónica ha estado abocada tantos siglos, pero sospechoso que sea Latinoamérica la elección constante, siendo seguro interesante la creación artística en Asia o África. La crisis económica y cultural en España intenta encontrar salvavidas al otro lado del Atlántico.


Semíramis González.

1.15.2013

sobre la legibilidad del mundo

Recorrer una exposición requiere de la lectura como estrategia para interpretar el sentido de ella, generalmente este sentido es propuesto por el curador quién proyecta un camino y un dialogo entre las piezas. Esto no siempre se logra con la misma eficacia, depende de muchas cuestiones: el espacio, el curador, el montaje, los nodos de interpretación que se cruzan entre obra y obra, los dispositivos educativos, las herramientas de comunicación y un sinfín de reflejos que varían según la sensibilidad de cada espectador, que a su vez dependerá del bagaje de conocimiento sobre el tema que cada uno posea. 
El hilo de Ariadna. Lectores/navegantes comisariada por Francisco Jarauta, se propone desde el estudio y el análisis del laberinto, como espacio para explorar y transitar conectado con la luz de la sabiduría. La selección de obras de diferentes épocas y diferentes estudiosos, así como los dispositivos didácticos, demuestran la clara intención del comisario: salir del laberinto, dar luz a la “opacidad del mundo” en palabras de Borges.
El concepto de lectura/lector se articula desde el mito del hilo de Ariadna para referirnos al instrumento de que nos valemos para encontrar el camino que conduce a solucionar un problema complicado. Como se indica sobre el espectador en el nombre de la muestra “lector/navegante”, es un usuario que traza un recorrido cuya articulación-sintaxis, se define a partir de la interacción como actitud para un cambio de escenario de la cultura, del lenguaje y de la comunicación que se ha dado en la actualidad.

El espacio plantea un sistema modular “laberinto por el que transitar, explorar, descubrir y aprender”, señala un texto en el inicio refiriéndose al laberinto del que logra escapar Teseo, junto otro texto de Borges que advierte que "el hilo se ha perdido; el laberinto se ha perdido también. Ahora ni siquiera sabemos si nos rodea un laberinto, un secreto cosmos, o un caos azaroso". En esta línea de datos y citas a referentes a la literatura, aparece dibujada en uno de los muros una rayuela en alusión a la novela de Cortázar en la que los personajes están signados por la búsqueda de "un centro", tal vez de su propio laberinto, y que puede abordarse desde varios métodos de lectura.
En la primera sala dialogan las obras de Jaume Plensa, desde una cortina que reproduce una cita literaria mediante letras de hierro; una estructura también de letras que escenifica al héroe antes de entrar en el laberinto y tres dibujos sobre la figura mitológica de Érebo, dios que personifica la oscuridad y la sombra como estadios del conocimiento. En esta misma sala un fragmento de la película La mirada de Ulises del cineasta griego Theo Angelopoulos, inspirada en la Odisea, da valor a la importancia del extravío.
Atravesando varias versiones del laberinto en diferentes formatos, como pasadizos y planos, desembocamos en la obra de Robert Morris, un proyecto llamado Laberinto de Pontevedra, realizado en la periferia de esta ciudad, es el registro y la actividad procesual del proyecto que se presenta como el final de un largo camino de estudios sobre el laberinto. Siguiendo el hilo, nos encontramos con la espiral que asciende: una torre en cartón y madera de Robert Smithson, proyecto de la obra que abrió el espacio de la naturaleza y la interacción con ella desde el arte en múltiples lecturas, junto a una proyección en video sobre la intervención final el ícono del Land Art el Spiral Jetty.

Desde la idea del navegante en la comunicación actual la obra de Daniel G. Andújar, una instalación donde se puede visitar y revisar el archivo de documentos de internet sobre las transformaciones geopolíticas e ideológicas desde la caída del muro de Berlín al atentado de las Torres gemelas de Nueva York, obra que esta haciendo reflexión sobre las nuevas posibilidades de lecto-escritura. En esta línea de cuestionamiento de la ontología del texto, el trabajo de archivo también lo abordan Antoni Muntadas en The File Room, y la instalación Index de Charles Sandison dos propuestas que se enriquecen desde la idea del archivo.
Al igual que estas últimas obras que apelan a la interacción, a la programación, y que se van construyendo con el paso del tiempo, la muestra además propone una serie de herramientas expandidas del espacio expositivo, las cuales a modo de bola de nieve crecen y se reprograman desde la interacción de los usuarios en un Twitwall y un Twitexquis con una serie de hastags en la red social Tweeter, donde se podrá ir construyendo un cadáver exquisito, en relación clara con uno de lineamientos de la exposición: el navegante en el espacio digital.

Esta es una exposición capaz de atraer a diversos espectadores, pero más aún a los aficionados a la lectura, ya que reúne artistas muy diversos en cuanto a tiempo y disciplina, entre ellos además de las obras mencionadas continúan en el recorrido del laberinto piezas de Gema Álava y Josué Moreno, Rosó Cusó, Adolph Gottlieb, Ramon Llull, Josué Moreno, Santiago Ramón y Cajal, Charles Sandison, e Imogen Stidworthy.
Una propuesta interesante y bien lograda que se presenta entre la amplia y diversa programación en torno a la lectura, organizada por la recientemente inaugurada Casa del Lector/Centro Internacional para la Investigación, el Desarrollo y la Innovación de la Lectura, un proyecto de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez.

Magdalena Dávila

EL HILO DE ARIADNA. LECTORES/
NAVEGANTES
Hasta el 17 de marzo
CASA DEL LECTOR- MATADERO MADRID

Las diez mejores exposiciones en Madrid. Ultimo trimestre 2012


  1. HONNI soit QUI mal y pense. Louise Bougeois. La Casa Encendida
  2. Perder la forma humana: una imagen sísmica de los años ochenta en América Latina. Museo Reina Sofía 
  3. Espectros de Artaud. Lenguaje y arte en los años cincuenta. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
  4. Patricia's War. Patricia Gadea. Galería Garcia
  5. Pop-politics: Activismos a 33 revoluciones. CA2M
  6. Prohibido cantar. Jordi Colomer.. Matadero
  7. Corazonada. Victoria Civera. Galería Soledad Lorenzo
  8. Cartografías contemporáneas. Dibujando el pensamiento. CaixaForum
  9. Encuentros con los años 30. Museo Reina Sofía, Madrid
  10. La bandera en la cima. Rafel G. Bianchi, Galería Nogueras Blanchard

Magdalena Dávila

Mi Top 8 de 2012

Diana Cuéllar Ledesma

1. Louise Bourgeois. HONNI soit QUI mal y pense. La Casa Encendida.
2. Cartografías Contemporáneas. Dibujando el pensamiento. CaixaForum.
3. María Blanchard. Fundación Marcelino Botín, Santander/ Museo Reina Sofía.
4. Heimo Zobernig. Palacio de Velázquez.
5. Perder la forma humana. Una imagen seísmica de los ochenta en América Latina. Museo Reina Sofía.
6. ¿Queréis un amo? ¡Lo tendréis!  Juan Pérez AgirregoikoaMuseo Reina Sofía.
7. Corazonada. Victoria Civera. Galería Soledad Lorenzo.
8. Creación Injuve 2012. Tabacalera espacio de arte.

Deshilando el hilo de Ariadna


Diana Cuéllar Ledesma

La cosa más importante que me ha pasado en la vida, dijo Vargas Llosa, ha sido aprender a leer – en mi opinión es la cosa más importante que puede pasarle a cualquiera –. El hilo de Ariadna. Lectores/ Navegantes parece tener la misma tesis. Con la figura del laberinto como leit motiv, la muestra, perfectamente ad hoc para inaugurar la Casa del Lector, explora las implicaciones de la lecto-escritura y su rol en la conformación de la subjetividad humana desde las distintas explicaciones y mapeos del mundo, pasando por la literatura en sus varios formatos, hasta las representaciones de las estructuras bilógicas y las recientes redes virtuales que han reconfigurado la cultura occidental.
Si el laberinto es una figura tan escalofriante como adecuada para expresar la condición humana es por la ambigüedad intrínseca que posee. A diferencia de espacios como el cielo o el infierno, los laberintos no tiene puertas y sus entradas podrían ser también sus salidas. En Macbeth and the Porter (2005) de Jaume Plensa, instalación en la que se escribe la famosa escena de Shakespeare con letras de hierro que cuelgan del techo, se resume a la perfección: “ya no haré más de portero del Diablo”, dice el portero.
Así, el tema de la exposición, y ella misma, es de alcances mayores: un discurso que se fragmenta, disloca y re-articula en cada uno de los vericuetos en los que se adentra su repertorio. Se trata de un conjunto polifónico, y a veces forzado, que clama a coro por salir del laberinto…o por entrar en él. La selección de 17 artistas y más de media centena de obras, del medioevo al 2012, confirma la complejidad del argumento y la porosidad de sus bordes. Así, la muestra incluye lo mismo video (Theodorus Angelopolus) que instalación (Gema Álava/Josué Moreno y Charles Sandison), escultura (Jaume Plensa), arte objeto (Rosó Cusó), pintura (Adolph Gottlieb), net-art (Daniel G. Andújar, Antoni Muntadas e Imogen Stidworthy), land-art (Robert Morris y Robert Smithson) y hasta los dibujos de Santiago Ramón y Cajal y algunos escritos del filósofo medieval Ramón Llull.
Ni tan aventurado ni tan soso, el recurso a maridar lo más in con lo autrefois (o de hacer in lo autrefois) resulta aquí una estrategia de supervivencia. En medio de la crisis y los recortes se trata de hacer con lo que hay, de modo que el comisario Francisco Jarauta ha sabido armar su exposición recurriendo casi en su totalidad a colecciones locales incorporado de algunas de ellas “viejas novedades” como los dibujos científicos de Ramón y Cajal (ca. 1899) o las Opúsculas Varias de las Ars de Lull. Y aunque los dibujos del primero comienzan a estar de moda (basta verlos en Cartografías contemporáneas en CaixaForum) hay que reconocer al comisariado la buena jugada de incluirlos en una muestra en la que caen como anillo al dedo y bocanada fresca. Además de funcionar como elemento de contraste dentro de la muestra, constituyen un fabuloso despliegue de la muy personal inteligencia y sensibilidad plástica de su autor.
Como dije, los alcances metafóricos, formales, filosóficos, históricos y psicológicos de la muestra son muy amplios; tanto, que desbordan la muestra misma. Como dicen, el que mucho abarca poco aprieta de modo que, aunque la tesis de fondo es sólida y articulada, el discurso visual resulta atropellado. El paso del Cnosos griego a los archivos web pocas veces agota las posibilidades tropológicas de la imagen del laberinto y muchas veces abusa de representaciones literalistas y metáforas inmediatas. En una exposición sobre laberintos y literatura tal vez echo en falta una sana ausencia de laberintos y letras. Algunos laberintos invisibles sí que hay, como en la obra de Gema Álava y Josué Moreno (The Oracle. Tell me a Secret, 2011-2012), instalación visual y sonora interactiva constituida por cientos de pequeños trozos de papel y oro, fragmentos de la correspondencia éntrelos artistas, clavados en un muro por alfileres. Existe una partitura musical encriptada, escondida en la instalación, que puede hacerse visible si se encuentra un hilo blanco que conecta fragmentos específicos de papel. Entre las ideas en que Moreno basa su trabajo, está la teoría de Marconi de que los sonidos nunca dejan de existir, sino que se convierten en algo imperceptible y, con los medios técnicos adecuados, podrían ser oídos los sonidos producidos desde el inicio de nuestra era.
Esta pieza, al igual que The Work v03 (2011) de Imogen Stidworthy, una instalación temporal de antena parabólica y lámina de vidrio antiexplosivos, y las obras de Daniel García Andújar, Antoni Muntadas así como una instalación interactiva sobre el laberinto de la Casa de Lucrecio en Pompeya fueron concebidas ex profeso para la muestra y construidas in situ. El montaje, hay que decirlo, es impecable y en la muestra no faltan otras piezas complejas en este rubro, como, por ejemplo, la video instalación Index (2006) de Charles Sandison, un espacio de inmersión lumínica inspirado en la XI edición de la Encyclopedia Britannica, la última que, con más de 44 millones de palabras y 28 volúmenes, representa el último intento de compilar un índice de todo el saber mundial. Tal como los pájaros de las ciudades, que parecen turnarse para poder ocupar un espacio en los cables telefónicos, las palabras “vuelan” por la sala intentando ocupar su lugar original en la enciclopedia, que se ha reducido a una sola página. La obra tardará al menos 30 años en que las últimas palabras de la enciclopedia lleguen e intenten hacerse un hueco en la página. Cada vez que se apaga la obra, esta conserva la posición de modo que cuando se vuelva a encender continuará desde el estadio previo. Así, sin portero, salimos de la muestra, pero no del laberinto.

TOP TEN DE LAS MEJORES EXPOSICIONES DEL ÚLTIMO TRIMESTRE DE 2012


  1. Louise Bourgeois. HONNI soit QUI mal y pensé (19 de octubre de 2012- 13 de enero de 2013). La Casa Encendida. Madrid.
  2. Gauguin y el viaje a lo exótico (09 de octubre de 2012 – 13 de enero de 2013). Museo Thyssen-Bornemisza. Madrid.
  3. Cartografías contemporáneas. Dibujando el pensamiento (21 de noviembre de 2012 – 24 de febrero de 2013). CaixaForum. Madrid.
  4. María Blanchard (17 de octubre de 2012 – 25 de febrero de 2013). Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Madrid.
  5. El hilo de Ariadna. Lectores navegantes (18 de octubre de 2012 – 17 de marzo de 2013). Casa del Lector. Matadero Madrid.
  6. Retratos. Obras maestras Centre Pompidou (26 de septiembre de 2012 – 06 de enero de 2013). Fundación Mapfre. Madrid.
  7. Imogen Cunningham (18 de septiembre de 2012 – 20 de enero de 2013). Sala Azca. Fundación Mapfre. Madrid.
  8. Pop politics: Activismos a 33 revoluciones (30 de noviembre de 2012 – 21 de abril de 2013). CA2M. Móstoles (Madrid).
  9. Encuentros con los años 30 (03 de octubre de 2012 – 07 de enero de 2013). Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Madrid.
  10. La isla del tesoro. Arte británico de Holbein a Hocney (05 de octubre de 2012 – 20 de enero de 2013). Fundación Joan March. Madrid. 
Desirée Martínez

"Y Teseo penetró en el laberinto, el laberinto de la vida"

El hilo de Ariadna. Lectores navegantes

18  de octubre de 2012 – 17 de marzo de 2013

 Casa del Lector

Matadero: Madrid



Un viaje por los saberes de la humanidad a través de la lectura. El laberinto como metáfora de la vida por el que transitamos,  y el hilo de Ariadna como metáfora de la lectura, la que nos acompaña y ayuda a comprender los enigmas que esconde nuestra existencia. A todo ello se refiere la presente exposición, comisariada por Francisco Jarauta, la cual se dirige a esos “lectores navegantes” que se citan en el subtítulo y que aluden a un nuevo lector, navegante por otros mundos como el virtual, que abandona su pasividad para ir hilando su propio camino.

El comisario ha sabido escoger obras de distintos artistas, cineastas, escritores, científicos y filósofos, que a lo largo de la historia han ido construyendo e interpretando de forma diversa la figura del laberinto. Desde el mito, pasando por la naturaleza, el lenguaje, los mapas, la ciencia, literatura… hasta llegar a las redes de comunicación actuales y el ciberespacio. Nunca sin perder el hilo que nos guía en nuestro viaje, la temática de la exposición: la lectura.

Así, en la primera sala encontramos obras que abordan la cuestión del laberinto a través del mito, como las del artista de Jaume Plensa, que están constituidas por letras y palabras y hacen referencia  al héroe antes de entrar al laberinto (Overflow VI)  o a la figura mitológica de Érebo, que representa la incertidumbre del héroe (Shadows). Sigue  un fragmento de la película La Mirada de Ulises de Angelopoulos, donde el viaje de Ulises se convierte en metáfora de la lectura una vez más. Un viaje, recorriendo el laberinto, que nos arrastra a descubrir nuevas vías de conocimiento.

Al continuar el recorrido nos encontramos con la interpretación del laberinto a través de la cartografía o el espacio urbano con dos obras fundamentales: la Nueva Babilonia de Constant, una ciudad utópica no funcionalista, sino laberíntica, con infinitos centros donde encontrar nuevos caminos, y el Laberinto de Pontevedra de Robert Morris que se inserta en el lugar donde aproximadamente se encontraba el antiguo laberinto de Mogor.

Asimismo, hay artistas que juegan con las formas laberínticas de la naturaleza. Este es el caso de Robert Smithson que a través de sus espirales nos habla de lo infinito y de la multitud de centros que puede llegar a tener  la naturaleza. Por su parte, Rosó Cusó presenta sus esculturas de papel y luces con forma de rosetones que parecen organismos naturales.

En estas salas también hallamos a artistas que establecen un diálogo con el lenguaje y hacen referencia a su complejidad  y desciframiento. Adolph Gottlieb, artista abstracto de los años 50, nos muestra una “pintura vocabulario” compuesta de formas laberínticas, buscando la emoción del espectador. Gema Álava y Josué Moreno con su obra Tell me a secret dialogan con el espectador utilizando el lenguaje y el sonido. Imogen Stidworthy también hace uso del sonido, en este caso de las voces de veteranos de guerra que lucharon en las Malvinas, Irak y Bosnia. Charles Sandison nos ofrece una instalación con una video proyección que invade todo el espacio arquitectónico de la sala y está constituida por más de 44 millones de palabras que se mueven como si pájaros se tratasen, las cuales aparecen en la XI edición de la Encyclopedia Britannica que tuvo el intento de recuperar todo el saber mundial. El espectador se hace partícipe de esta obra, pero tardaría al menos 30 años en poder ver todas las palabras, hecho que nos habla de lo inagotable y complejo que es el lenguaje.

Desde la perspectiva científica y filosófica nos encontramos los estudios de dos personajes ilustres de la historia española: Santiago Ramón y Cajal y Ramón Llull. Del primero aparecen los dibujos que realizó sobre el sistema nervioso del cerebro humano que nos recuerda al entramado de caminos de un laberinto. Del segundo  se exponen sus sistemas combinatorios mecánicos que pretendían dar respuesta a principios universales.

No falta, además, la alusión a la literatura con fragmentos de escritos de Borges, que nos presenta al Minotauro del laberinto como nuestro propio yo y con la imagen de la Rayuela de Julio Cortázar, cuya forma de lectura es ya laberíntica.

Llegamos al nuevo laberinto de la humanidad: el ciberespacio, a través de dos artistas pioneros del net art. Uno de ellos es Antoni Muntadas, que con su obra The file room nos habla de la censura cultural que existe en Internet.  Daniel García Andújar, por otro lado, recopila en un ordenador miles de documentos descargados de Internet, acercándose a una librería digital, donde el usuario puede consultar, copiar o modificar el contenido. Con estas obras nos damos cuenta del caos informativo que existe en la red, un archivo infinito sin ningún orden, como un laberinto. Pero también nos hablan de ese nuevo lector al que va destinada toda la exposición y al que Jarauta solo le pide ética.  Un lector activo, que puede elegir su propio camino hacia el conocimiento.

Sin duda, una exposición completamente acorde con su lugar, que da sentido al mismo y que invita al visitante a participar y  a leer de forma distinta. Un montaje notable en cuanto a la elección de los artistas y sus obras, abarcando un mismo tema pero con diferentes medios: pintura, escultura, instalaciones, vídeos, escritos…, que hacen del recorrido un pasatiempo intelectual.  De este modo, al haber explorado el laberinto y como en el viaje de Ulises  o después de una buena lectura, volvemos de esta exposición ganando una experiencia. La experiencia del saber. 

Desirée Martínez






1.     Louise Bourgeois. La Casa Encendida (Madrid)
2.     Gauguin y el viaje a lo exótico. Museo Thyssen-Bornemisza (Madrid)
3.     Genealogías Feministas. MUSAC (León)
4.     Jean-Paul Gautier. Fundación MAPFRE (Madrid)
5.     El Hilo de Ariadna. Casa del Lector (Madrid)
6.     Retratos. Obras maestras. Fundación MAPFRE (Madrid)
7.     Encuentros con los años 30. MNCARS (Madrid)
8.     Torres y Racacielos. De Babel a Dubái. Obra social “la Caixa” (Madrid)
9.     Heimo Zobernig. Palacio de Velázquez. (Madrid)
10.  Victoria Civera. Corazonada. Galería Soledad Lorenzo (Madrid)


Diego Mayoral