1.15.2013


El hilo de Ariadna
Exposición colectiva en la “Casa del Lector”
Paseo de la chopera 14
Del 8 de octubre al 17 de marzo


Como en otro más a lo largo de nuestra vida, así nos adentramos en este laberinto, en el que partiendo del mito se despliega la palabra y el lenguaje: el conocimiento. En un diálogo entre lo artístico y algunas de las múltiples redes, caminos o entramados que pueblan el mundo, ya sean de origen formal como conceptual. Donde avanzamos sin soltar ese hilo que comunica el interior con el exterior y que plantea ese ¿de dónde venimos? ¿quiénes somos? y ¿a dónde vamos? en un paseo muy literario.

La exposición que inaugura este nuevo espacio en el recinto Matadero, perteneciente a la fundación del mecenas salmantino Germán Sánchez Ruíperez (fallecido este verano), abre sus puertas en una iniciativa más plástica y poética que la pasada muestra, de temática similar, “Per Laberints” presentada en el CCCB de Barcelona (2011). En un entorno inmaculado en el que las piezas se integran cromáticamente, lo que obliga al visitante a prestar cuidado a la sutileza de los detalles. Ya que muchas veces puede proyectarse una mayor atención hacia la reflexión de los múltiples textos referenciales o contextualizadores que pueblan el recorrido (Borges, William Gibson, …).

Todas las obras que aparecen en la primera sala llevan la firma de Jaume Plensa, elección bastante acertada para dar una lección explicativa y didáctica sobre la unión entre arte y literatura.  Siempre en un intento de conectarse con el mito griego que es el hilo conductor. La pieza que nos recibe es un cortinaje de letras metálicas soldadas (fragmento textual de Hamlet, perteneciente a su serie “Silent Rain”), a modo de puerta, frente a la que espera una figura humana (conformada también por caracteres). Coloso hueco, que nos permite ver a través de él. Humano porque el lenguaje ha sido introducido en su cuerpo, como diría Lacan, o porque ha recibido el verbo, la gnosis, según la exégesis. Junto a éste, encontramos tres impresiones que muestran la figura anteriormente explicada (Shadows IV, V y VI), que de forma inevitable tienden a lo “escultórico”, pues el papel está tratado para que las letras que en él aparecen queden en relieve. De aquí pasamos a la obra “la mirada de Ulises” (1995) del pausado Angelopoulos, quien nos invita a comenzar el viaje, recordándonos cuán perdidos estamos en toda búsqueda.

Tras recorrer el pasillo interactivo, en el que el andar se convierte en un juego de descubrimiento arqueológico, llegamos a la sala donde el laberinto se vuelve espiral. Donde las grafías se presentan telúricas de la mano de los tocayos del land-art Morris y Smithson, en comparación con el carácter más lineal y de marca pigmentaria al uso, que vemos en las obras de Gottlieb y Nieuwnhuys, con los que comparten sala.
De Morris, se presenta su proyecto arquitectónico en Pontevedra mediante dibujos y fotos, sin faltar el elemento de inspiración: un vaciado en yeso de “El laberinto de Mogor” (de finales del primer milenio), que se encuentran en diálogo prístino, como anteriormente comentábamos, con la obra de Smithson. Del que se muestra una maqueta de cartón y madera (que parece fusionar el estilo de la mezquita de Samarra y la ciertas construcciones subsaharianas) acompañada de sus correspondientes dibujos preparatorios y una proyección de su famosa obra monumental “Spiral Jetty”.
Con Gottlieb viene lo histriónico cromático; una maraña al óleo bastante agresiva que reafirma la idea formal laberíntica presente en la sala. Finalizando ésta con Nieuwnhuys que a modo de Ledoux contemporáneo, presenta una serie de litografías que muestran el proyecto utópico de “La Nueva Babilonia”. Proyecto que se ha llegado a definir más que como una nueva ciudad como una nueva cultura. Su obsesión por el laberinto se palpa no sólo en el significante sino en el significado. En una industrialización de modos plurales de vida, que nos liberan a la vez que nos confunden como si de un augurio críptico se tratase.
El vaticinio no podía obviarse haciendo referencia a la Grecia mítica. Así en un pequeño habitáculo, nos topamos con la pieza “The oracle: tell me a secret”, de Gema Álava y Josué Moreno. Instalación sonora en la que el sonido atmosférico, a veces poco perceptible, envuelve a una superficie rectangular blanca sobre la que se fijan con alfileres fragmentos de un escrito. Creando un mosaico lingüístico (volvemos a las letras) que configura caminos, galerías y pasajes. Color blanco que sólo se ve roto por la tinta manuscrita en el papel y por un cerco de pan de oro en la parte inferior derecha de este óvalo fraccionado, que se conecta con su lado opuesto mediante un hilo en un ligero zig-zag. Oro como meta, como verdad, como victoria.
Si te acercas demasiado a escudriñar qué está escrito en los pequeños trozos de papel, descubres que estos son susceptibles a la mínima corriente de aire, nuestra respiración interviene. Fijos a la par que volátiles, ellos y también sus sombras.

Antes de dar un vuelco hacia la red tecnológica, paseamos por estructuras de morfología natural y nos sobrecogemos con los patrones de corte fractal y de luminiscencia mística del catalán Rosó Cusó que nos conectan con un saber primigenio. Rosetones de calidad efímera y de concepción eterna. A los que le siguen una serie de dibujos científicos (neurológicos) de Ramón y Cajal, cumpliendo la exposición con esa línea postmodernista de gusto multidiciplinar. A la que se le suman una serie de diagramas del XVI del mallorquín Ramón Llull, continuando esa tradición de conectar saberes aparentemente dispares (veáse Kircher), tal como se hacía con los humores hipocráticos. Y ahora sí llegó la hora de lo tecnológico que en este caso se me hizo francamente tedioso exceptuando la instalación que cierra la muestra. Con autores como Antoni Muntadas y su soporífero aunque interesante archivo, también presente en el activismo político-comunicativo-tecnológico de Andújar y más ajeno a esto, sin dejarlo del todo, la obra social y sentimental de Stidwothy que nos muestra que los afectos no son de vidrio, quedando inocuos ante los explosivos.
Como síntesis, la última obra: “Index”, la blanca instalación de Charles Sandion que interactúa con el espectador. En ella, el saber se presenta mediante continuas modificaciones, dispersiones, omisiones, y agrupaciones ilegibles de palabras, y nos hace reflexionar antes de abandonar el recinto, sobre la vida, y en especial sobre el espacio y el tiempo.

Esta veintena de obras, bajo la curaduría de Francisco Jarauta, que abarcan desde los sesenta hasta la actualidad, exceptuando la simulación del mosaico pompeyano. Se distribuyen en una narrativa volcada a lo lingüístico. Inauguración  propicia  con miras a lo que pretende ser la Casa del Lector. En una retrospectiva prácticamente para todos los públicos, ante la que los intelectualoides tal vez tengan mucho que objetar, quizá entre otras cosas, por un afán de ser Teseos sin hilo.


                                                                                                         Diego Mayoral Martín




















Lista de las 10 exposiciones último trimestre 2012.


            DIEZ EXPOSICIONES ÚLTIMO TRIMESTRE 2012

1.     Genealogías feministas en el arte español: 1960-2010. MUSAC, León.
2.     Louise Bourgeois. HONNI soit QUI mal y pense. La Casa Encendida, Madrid.
3.     Gauguin y el viaje a lo exótico. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid.
4.     Presencia activa. Acción, objeto y público. LABoral, Gijón.
5.     María Blanchard. Museo Reina Sofía, Madrid.
6.     Victoria Civera. Corazonada. Galería Soledad Lorenzo, Madrid.
7.     Patricia Gadea. Patricia’ s War . García / Galería, Madrid.
8.     Heimo Zobernig. Palacio de Velázquez, Madrid.
9.     Espectros de Artaud. Museo Reina Sofía, Madrid.
10.  Ouka Leele. Nuestra sangre. Galería Vértice, Oviedo.

Semíramis González.

"El hilo de Ariadna" en Casa del Lector.


“El hilo de Ariadna. Lectores y navegantes”, del 18 de Octubre de 2012 al 17 de Marzo de 2013. Casa del Lector, Matadero Madrid.

“El hilo de Ariadna” es la exposición que inaugura el nuevo espacio en Matadero Madrid, Casa del Lector, comisariada por Francisco Jarauta. Esta muestra colectiva aúna a artistas muy distintos tanto cronológica como temáticamente, bajo un mismo hilo conceptual: el laberinto como símbolo de quien se pierde y se encuentra gracias al hilo de la griega Ariadna. Jarauta utiliza esta expresión como pretexto para enlazar esta diversidad y resolverla con tres grandes temas presentes en las piezas: la literatura, la mitología y el laberinto.

Esta pluralidad de opciones se traduce en obras que van desde instalaciones que recrean a la antigua Pompeya, con mosaicos que muestran la lucha entre Teseo y el Minotauro a una reproducción visual del Palacio de Cnosos, posible origen del laberinto griego, hasta fragmentos en vídeo de películas como “La mirada de Ulises” de Theodoros Angelopoulos, donde unas mujeres hilan o el mar se convierte en protagonista: el viaje de Ulises, con su deseo frustrado de llegar a Ítaca.

Nos reciben en la entrada de la exposición varias obras de Jaume Plensa; “Macbeth and the porter”, donde leemos fragmentos del libro de Shakespeare a través de una cortina creada a base a de letras de hierro, y “Overflow”, una gran escultura con forma humana formada con letras también pero sin rostro, algo que el artista repite en sus piezas más recientes, tres dibujos sobre la pared también expuestos.

El laberinto es sin duda el eje central en la sala intermedia de la exposición, donde se reúnen las piezas de Constant, Roberth Smithson, Adolph Gottlieb y Robert Morris. El primero presenta varias obras con Babilonia como protagonista, entre las que destacan unas litografías a modo de confusas grúas en edificios en construcción, con el color muy localizado, y que juegan a perderse entre las formas. Además de Constant, se encuentran las piezas de Smithson, su proceso de crear “Spital Jetty” y otras intervenciones en montañas; Robert Morris y su “Laberinto de Pontevedra”, donde trabajó en el año 2000 recreando el antiguo laberinto de Mogor (del 3000 a.C.); y una gran pieza de pintura de Gottlieb, con grandes trazos de color a modo de confusión espacial.

Sin dejar atrás el eje temático de la exposición, el último tramo de la muestra se organiza en torno a espacios más cerrados y privados, como ocurre con el oráculo de Gema Álava y Josué Moreno, donde pequeños fragmentos escritos de papel y pan de oro crean una pieza oval separada del resto en una pequeña estancia a la que se accede a través de unas cortinas.
Esta compartimentación se repite en las obras de Rosó Cusó, con “Batecs I,II y III”, de 2012, esculturas en papel a modo de rosetones medievales iluminadas intermitentemente.
Quizá el comisario escoja esta separación física debido también a la gran distancia cronológica entre quienes se encuentran en este tramo último de la exposición, ya que en un sentido inverso pasamos de 2012 al siglo XVI pasando antes por los inicios del XX con varios dibujos de Santiago Ramón y Cajal donde reproduce neuronas, células y corteza cerebral creando un resultado visual a modo de árboles laberínticos, con finas ramas que se entremezclan; Ramón Llul está presente a través de varios dibujos en un códice en los que el círculo se repite una y otra vez, siendo tratado como una circunferencia laberíntica, llena de compartimentos y palabras.
Las últimas tres piezas tienen una fuerte impronta de la idea de archivo: la de Antoni Muntadas, que en “The file room” presenta el archivo como caos, ocupando toda una sala a media luz, la de Daniel García Andújar, que construye una biblioteca en la red con libros, textos, vídeos y documentos en audio bajo el nombre de “Postcapital archive”, realizada durante más de diez años (1989-2001), la de Imogen Stidworthy, concebida específicamente para esta exposición o la que cierra todo el conjunto, el “Index” de Charles Sandison, que ocupa toda una sala (incluyendo suelo, paredes y techo) con palabras que se mueven.

A lo largo del paseo por la muestra las obras de estos artistas se encuentran con textos de distintos escritores, como Jorge Luis Borges, William Gibson, Julio Cortázar o Germán Sánchez Ruipérez, este último con especial interés al ser su fundación la que promovió la creación de la Casa del Lector.

“El hilo de Ariadna” es una exposición comisariada bajo un criterio temático, donde se resuelve la diversidad entre la literatura, las artes plásticas y la dificultad de ser la primera muestra en el nuevo espacio. A través de esto, Francisco Jarauta diseña una propuesta museológica capaz de llegar a todos los públicos, no siendo extraño que durante la visita una se encuentre con familias con niños que disfrutan de la exposición. Se busca la facilidad de reconocimiento de las piezas con reconstrucciones de obras como la de Robert Morris en Pontevedra, una instalación interactiva para ir descubriendo los mosaicos de Pompeya o la intervención del público, como los ordenadores en las de Muntadas y Andújar.
El recorrido supone también un interesante viaje cronológico, que lejos de organizarse por este criterio, mezcla distintos momentos y etapas en base a un criterio temático común.
Se trata, pues, de una muestra que aúna diferentes disciplinas, soportes, estilos y artistas en torno a un eje central: la idea del laberinto como espacio caótico capaz de superarse con el hilo adecuado, algo perfectamente aplicable a esta exposición para inaugurar el espacio.


Semíramis González.

Hacia el nuevo lector


El hilo de Ariadna.
La Casa del Lector. Matadero. Paseo de la Chopera Nº 14.
Hasta el 17 de marzo de 2013 en los siguientes horarios: 
  - Martes a Viernes de 17 a 21 h
  - Sábados de 11 a 15 h y de 17 a 21 h
  - Domingos y festivos de 11 a 15 h
  - Lunes cerrado
Entrada gratuita.


 El español es un idioma riquísimo. Y especializado en metáforas. Nuestro lenguaje se cubre con un amplio manto trenzado por vocabulario textil. Aunque no nos demos cuenta: el complemento de la urdimbre -“la trama”- define el discurso narrativo de una película o de cualquier relato. Los malos más arquetípicos pueden “tejer” un plan malvado, mientras que el protagonista tendrá que “hilar fino”, para hallar una forma de “desenredar el ovillo” sin “perder el hilo” de su propia vida. Los hablantes captan y estructuran el mundo a través de los usos metafóricos, viejas formas se incorporan al corpus cultural con significantes distintos a los que tenían anteriormente. Es el caso de la idea del laberinto, que planea sobre toda la contemporaneidad. Con ella, Francisco Jarauta propone un original recorrido que reinterpreta obras de arte de lo más variado: litografías, óleos, dibujos, audiovisuales o instalaciones. Desde las dendritas y los axiones de los dibujos científicos de Ramon y Cajal o los Opuscula Varia de Ramón Llull hasta nuevas formas de interpretar la plástica de Jaume Plensa.


 No sabemos si su paradigmática escultura prefiere penetrar o quedarse tras la puerta del laberinto. Si se alimenta de las ideas del mundo o si estas se desparraman desde su mente. Un Ulises de formas férricas, protegido por un cortinaje de letras que constituye parte del conjunto Silent Rain y que adquiere su sentido fuera de éste al plasmar una obra de Shakespeare. Punto de partida interesante para todo un discurso que trata de establecer el camino de un lector histórico hacia su completa emancipación. De Teseo alienado seguidor de lo establecido, enganche del hilo áureo de la autoría, a configurador de redes simbólicas que forman parte de él y que lo envuelven. Mensaje complicado que podría haber caído en el vacío de no ser por la cuidada selección de obras y por la interactividad y sorpresa continúa que deparan al visitante. En este sentido, la obra de Charles Sandison -conocido por los asiduos a la galería de Max Estrella y admirado por todos los que presenciaron hace un tiempo la noche en blanco- parece ser el culmen lógico al ofrecer un tapiz blanco de palabras a todo aquel que se atreve a penetrar en la instalación.

 Pero no es la única. En la muestra es posible convertirse en un arqueólogo improvisado -no diremos cómo- o recorrer la famosa espiral de Smithson -una referencia que, por obligada, casi parece tópica-, concibiendo un buen momento para acudir en familia. Y con niños. Es posible divertirse y disfrutar aprendiendo a cualquier edad. Resulta quizás interesante complementar la visita con una de las múltiples actividades que se organizan en La Casa del Lector -recogidas en su web-. El recorrido se ameniza con cuidados textos de Borges o Gibson -con una tipografía minimalista que debemos a Javier Maseda-, referencias a Cnosos y a la antigüedad clásica y seleccionadas explicaciones que buscan crear un fino hilo conductor al visitante, dejando su imaginación completamente libre para aproximarse a las obras, para añadir nuevos cordones al central como si de un quipu inca se tratase: unos pocos minutos de La mirada de Ulises de Theodoros Angelopoulos sirven para condensar la compleja idea del viaje. No es necesario pararse mucho rato de forma obligada ante cada propuesta. Es posible elegir y tratar de interpretar por uno mismo la pluralidad de caminos que puede tener cada obra o continuar hacia adelante por el hilo central de nuestro trenzado, sin que -como suele ocurrir a veces- el aprendizaje esté para nada reñido con las experiencias estéticas. A ello ayuda un montaje perfectamente definido, que crea espacios que juegan con la luz.

 Muchos de ellos intimistas, protegidos por cortinajes o escondidos en recovecos. Resulta impresionante girar de repente y encontrarse tres luminarias de textura orgánica irregular. Rosetones contemporáneos, al estilo de Le Corbusier pero configurados con papel de algodón. Colmenas, pequeñas grutas de luz de la catalana Rosó Cusó, muy influenciada por las formas de la naturaleza: por el encanto de los líquenes o la fuerza de la erosión. Óvalos intimistas. En los que se rompen secretos, como en la obra de Álava y Moreno. Y en los que se juega con los sentidos, ya sea con cambios de luz provocados o introduciendo el sonido. El contraste entre estos refugios y las grandes salas es obvio y buscado: luz natural y focos invertidos se confabulan para crear un efecto completamente distinto: causar impacto nada más entrar a la muestra o iluminar las diagonales cuajadas de símbolos del Gottlieb más influenciado por el gestualismo de Pollock.

 Planteamientos efectistas que beben de la misma fuente curatorial, con hábil capacidad para resolver problemas ligados a la selección, organización o montaje de las obras -algunas concebidas ex profeso para la exposición, como la de Daniel García Andújar-pintando una magnífica exposición inaugural para La Casa del Lector, cuyo cenit no puede ser más evidente: la última sala se articula por varios sillones en torno a los que se disponen libros aportados por la fundación Germán Sánchez Ruipérez, que pueden ser consultados e incluso prestados a todo el que se acerca a la exposición. El visitante puede ser ahora capaz de enriquecer el ovillo de hilos trenzados que ha ido hilvanando a lo largo de la muestra, pasando de la plástica a la lectura, dejándose llevar no por las formas sino por las palabras. Haciendo que la imaginación vuele en abstracto.


Julio Andrés Gracia Lana.

Top 10 exposiciones del último cuatrimestre del 2012:


  1.      Louise Bourgeois. La Casa Encendida (Madrid)

2.      Encuentros con los años 30. MNCARS (Madrid)

3.      El Hilo de Ariadna. Casa del Lector (Madrid)

4.      Gauguin y el viaje a lo exótico. Museo Thyssen-Bornemisza (Madrid)

5.      Victoria Civera. Corazonada. Galería Soledad Lorenzo (Madrid)

6.      Francisco López Rubio. Museo ABC (Madrid)

7.      Arturo Elena, ilustración de moda. Sala CAI Luzán (Zaragoza)

8.      El joven Van Dyck. Museo Nacional del Prado (Madrid)

9.      Netia. Centro de Arte para Jóvenes El Túnel (Zaragoza)

10.   Isidro Ferrer. Aljafería (Zaragoza)

Julio Andrés Gracia Lana

TOP TEN

1. Honni soit qui mal y pense, Louise Bourgeois. Casa Encendida.

2. El hilo de Ariadna, Casa del Lector.

3. Náufragos, Eduardo Cuadrado. Facultad de Filosofía y Letras de Valladolid.

4. Nudes, Cristina Moroño. Galería Rodrigo Juarranz.

5. Bajo el sol de la muerte, Galería Espacio Mínimo.

6. María Blanchard, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

7. Victoria Civera, Galería Soledad Lorenzo.

8. Heimo Zobernig, Palacio de Velázquez.

9. Encuentros con los años 30, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

10. Como si hubiéramos sido salvados, Juan de Sande. Galería Travesía Cuatro.


Victoria Alonso

No duermas más

El Hilo de Ariadna
Casa del Lector, Matadero (Madrid)
18 de octubre de 2012- 17 de marzo de 2013

    No duermas más, parece haber querido decir Francisco Jarauta al materializar “El hilo de Ariadna”. O quizás: duerme en otra dimensión. Nada parece más apropiado al discurso del espacio La Casa del Lector, en el recinto de Matadero, que la configuración de una exposición que aúna lo poético, lo literario, la producción visual y el mito, a medio camino entre hermético y permeable, de la cultura entendida como laberinto del conocimiento.

    Una idea tan amplia permite la proyección un concepto simbólico de evolución cultural en la que el individuo se configura como protagonista de una doble historia: la social y la personal. El reto es evidente: aquel que se adentra en el laberinto debe reconocer los códigos y descodificar la realidad para encontrar una salida, una respuesta al planteamiento metafórico de toda la exposición. Entrar lector y salir sorprendido, obnubilado. Y, ¿por qué no? También convencido. El alto poso filosófico, con la trayectoria de Jarauta, no podría pasar desapercibido, pero, eso sí, haciéndose asequible a todos los públicos: el alto despliegue de recursos informativos permite disfrutar un culto recorrido que abarca desde el palacio de Cnossos, fabulado por creencia popular como el mítico laberinto, la ciencia especulativa de Lull o la rigurosa de Ramón y Cajal, hasta las propuestas artísticas del siglo XX, incluyendo las formas más sofisticadas de comunicación tecnológica.


     Y si el lenguaje y la comunicación escrita aluden al papel del lector no es de sorprender el impacto que tiene en el montaje la presencia del recientemente galardonado Premio Nacional de Arte Gráfico 2013 Jaume Plensa. Seleccionadas con toda la intención, las piezas de Plensa están llamadas a atrapar magnéticamente al espectador/lector que inicia su recorrido por la exposición. Con esa poética tan suya, las letras saltan del campo literario al artístico para hacer las delicias de grandes y pequeños: Shakespeare se refleja en las palabras (des)colgadas del texto de Macbeth. Sleep no more. Hay hombres de tinta que se diluyen en la construcción de sombras, objeto de la ficción, e incluso hombres tridimensionales construidos de letras; parece que todo es posible en la monumental sala dedicada a Plensa, donde las palabras pueden a la vez construir texto, formas y espacios permeables, a través de la pintura o la escultura. ¿Para qué dormir si el sueño ya está aquí? Le respondería Jarauta a través de la obra de Constant New Babylon (1967). Pues a pesar de lo complicado que es caminar por el laberinto, ese hilo de Ariadna está presente en las sutiles conexiones entre las obras: los relatos humanos son historias de la civilización, posibles en la lectura y en el arte, pero también en la ciudad. De las imágenes utópicas de Constant, donde las barreras entre realidad y sueño son suprimidas en la forma de construir un mundo real en un mundo de ficción, uno se enfrenta a la inmersión de la ficción en el mundo real de la mano de Robert Morris y sus espirales. O a la liviandad poética de The Oracle: tell me a secret, donde Gema Álava y Josué Moreno fragmentan el texto, ilegible para el espectador, y lo exponen con vocación de entomólogos que filosofan sobre el lenguaje. Al fin y al cabo, hablar no es más que soplar palabras sujetas con alfileres.

    Pero la encrucijada lingüística va más allá de las metáforas de ficción, de lectura o de articulación. Configurar lingüística e idiomáticamente nuestro pensamiento equivale a trasladar cualquier poética al campo de la ciencia: es orgánico y celular, parecen decir Rosó Cusó y  Santiago Ramón y Cajal, se expande, se transmite, no permanece quieto. Tiene múltiples lecturas, incluso si se trata de letras aisladas. Los ecos incoherentes que percibe el espectador lo convierten en un oyente inesperado, sorprendido al percibir que las composiciones de audio en dos canales de la británica Imogen Stidworthy replantean la ciencia como una posibilidad estética (y política) para el lenguaje poético. La incoherencia visual de Charles Sandison con sus palabras en movimiento continuo poblando cada milímetro del espacio chocan con la pesadez y la sombra de la estética de archivo: todas las posibilidades de las nuevas tecnologías, tan al alcance y a la vez tan maquinales, útiles e inabarcables herramientas para la mente humana.

     Con un discurso tan diverso y a través de la variedad de disciplinas que usa el lenguaje, Jarauta reivindica un espacio común de producción basado en el pensamiento humano, que discurre narrado y explota a través de cualquier creación sin importar la técnica, la época o el territorio, concluye uno al finalizar el recorrido. No sólo se ha creado un recorrido insólito por la historia del hombre y de su curiosidad por descifrar (imagen simbólica del laberinto): el pensamiento creativo a través de la literatura, las formas básicas del arte, la estética del pensamiento y el laberinto comunicacional de lo virtual; también, a través de personalidades muy definidas que ilustran visual o textualmente estas ideas, se ha conseguido demostrar al visitante la veracidad del discurso. La civilización es cada vez más compleja, pero desde Creta a la cibernética, pasando por la palabra, la arquitectura, la escultura, el concepto o el significado, siempre hay un interés por descifrarla. Por encontrar la salida del laberinto.

   Al menos, es lo que pensé al acabar el recorrido y ver proyectado el texto incoherente y en movimiento de la instalación sobre mi piel.
No duermas más. Estoy escrito. Descíframe.


Victoria Alonso
5500 caracteres

1.14.2013

Un viaje histórico del mito al "tuit"

Todo está en los libros. La recién inaugurada Casa del Lector aparece en el panorama madrileño como un laberinto en el que solo caben dos opciones: o bien huir, lejos de ella, o bien atreverse a ser su prisionero durante años. Y lo hace por todo lo alto con El Hilo de Ariadna, exposición que no solo sugiere el modo de liberarnos del propio laberinto, sino que también aparece como un recurso poético que permite expandirse hasta el infinito, a través de la cultura.

La muestra hace una metáfora de la lectura con el hilo que Ariadna dejó a Teseo para que encontrase el camino de salida en el laberinto del Minotauro. Un hilo capaz de articular la multitud de facetas de la lectura. Además, plantea un recorrido donde cada espectador está invitado a perderse confiando en la ayuda del femenino personaje mitológico, pasando de un relato más lineal al enredo circular de las redes de comunicación actual, donde el hilván de Ariadna ya no funciona. Y lo hace con un crisol de disciplinas que reúne un conjunto de litografías, óleos, dibujos, documentales, esculturas, maquetas, instalaciones, proyecciones de vídeo y textos de diferentes escritores y artistas.

Una cortina de letras da la bienvenida. Se trata de la obra de Jaume Plensa, Macbeth and the Porter que consiste en la cita mediante letras de hierro que cuelgan en vertical de un bastidor y, en su lengua original, de un fragmento de la tragedia de William Shakespeare. Tras ella, aparece con monumental protagonismo Overflow VI, una gran escultura de letras soldadas con la que se escenifica el momento de decisión del héroe antes de entrar en el laberinto, lugar del extravío por excelencia. A continuación, en una parte del documental La mirada de Ulises de Theodoros Angelopoulos unas hilanderas tejen lo que metafóricamente podría ser un camino, el planteado por el comisario Francisco Jarauta, que nos conduce a descubrir vías de conocimiento. Para ello debemos de atravesar el peristilo de la Casa de Lucrecio de Pompeya, mediante una impresionante instalación interactiva, que articula el resto de salas de la exposición.

La primera de ellas acoge, entre otras, las obras de Robert Morris y Robert Smithson que presentan dos laberintos físicos mediante bocetos, imágenes, maquetas y un vídeo. Con el Laberinto de Pontevedra Morris dibuja una espiral de doce metros de diámetro que curva la piedra basándose en un petroglifo, el Laberinto de Mogor, situado a pocos kilómetros de la ciudad gallega. En Spiral Jetty Smithson genera una gigante espiral realizada para ser recorrida y nunca percibida en su totalidad por el espectador, que traslada mentalmente al interior de un laberinto. Lamentablemente la iluminación de la sala no permitía visionar el vídeo que documentaba la construcción de la pieza correctamente, provocando una ruptura en el universo de saber laberíntico que hasta ahora tan misteriosamente Jarauta ha construido ad hoc para esta exposición.

Afortunadamente, un oráculo con un mensaje hecho pedacitos hace recobrar la atención en este camino, aunque sea por tratar de descifrar una partitura musical encriptada que se hace visible si se encuentra un hilo blanco que conecta fragmentos específicos de papel. Este aparece materializado mediante una frágil instalación visual y sonora construida in situ para la ocasión por Gema Álava y Josué Moreno, donde los sonidos producidos por el público se incluyen en el entorno sonoro. En realidad se trata de fragmentos de la correspondencia entre ellos cla­vados en un muro por alfileres y, sensibles a la más ligera corriente de aire, humedad y vibración acústica. La magia continúa con la serie Batecs de Rosó Cusó compuesta de tres esculturas de papel y luz creadas a partir de hojas de papel que remiten inmediatamente al carácter físico del libro, como si de un viaje a las entrañas del mismo se tratase.

Los dibujos del hipocampo, repletos de conexiones de Santiago Ramón y Cajal, derivan la atención hacia estructuras biológicas creadas por la naturaleza que aparecen relacionadas, con las nuevas posibilidades tecnológicas aplicadas a la lectura, mediante el concepto de hipervínculo. Las obras de Ramon Llul descubren otros tipos de acercamiento a la naturaleza mediante un sistema basado en la combinatoria binaria, el Ars brevis, que enlaza con el nuevo concepto de lectura no lineal comentado anteriormente. Mucho más actual es la obra de Antoni Muntadas The File Room donde utiliza la Red como medio de crítica social y participación colectiva, siendo una obra abierta que sigue creciendo online desde su creación en 1994 hasta hoy. En esta misma línea de archivo se encuentra Index de Charles Sandison que con más de cuarenta millones de palabras trata de compilar todo el saber mundial, donde estas vuelan por encima de nosotros, nos atraviesan, queriendo hacernos partícipes de todo ese conocimiento

El más que correcto comisariado de Jarauta plantea una interesante reflexión sobre el papel del lector en la actualidad. Un proyecto meticulosamente desarrollado, que además cuenta con una amplia documentación didáctica. La muestra se completa con un Twitwall, donde los visitantes pueden comentar que les ha parecido esta, colofón perfecto para un proyecto que plantea un juego de espejos donde se refleja el lector contemporáneo como sujeto pasivo y activo. Eso sí, aviso a lectores navegantes de que El Hilo de Ariadna puede resultar excesivamente científica y referenciada.  Recuerden que se trata de un laberinto del saber del que pueden acabar prisioneros.

El Hilo de Ariadna
Casa del Lector
Matadero Madrid
Plaza de Legazpi, 8
Hasta el 17 de marzo.

R. Vidal
5.497 caracteres


Roberto Vidal. 1. Camouflage. Design Meets Contemporary Art. Kiasma. Helsinki. 2. eCLIPSe, [retro]perspectiva en 50 fases del vídeo musical. Laboral Centro de Arte.  3. Honni Soit qui mal y pense. Louise Bourgeois. La Casa Encendida. 4. Pop-politics: Activismos a 33 revoluciones. CA2M. 5. Genealogías feministas en el arte español: 1960-2010. Musac. 6. Nuria Fuster. Galería Marta Cervera. 7. Luis Úrculo. Galería Eva Ruíz. 8. Zaha Hadid. Beyond Boundaries, Art and Design. Ivorypress. 9. Espectros de Artaud. Lenguaje y arte en los años cincuenta. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. 10. Feréstec. s/t - contemporary art and culture, Berlín (http://www.sametitled.org/ferestecforst).